Desaparición y Transformación

Karen estaba enfrente de la ventana, que ahora se la antojaba vacía, eran las ocho menos dos minutos y no había nadie al otro lado. Esperó unos minutos mirando a izquierda y derecha, nada. Comprobó el reloj de su móvil y el de la cocina, las ocho y seis, nadie. —No hay nadie aplaudiendo.—Dejaron de…