Al Atardecer.

La leve brisa del amanecer hace ondular una cortina, extendiendo así, en el interior de una vieja casa colonial, el suave aroma del verano.

Un hombre adulto, aparece en escena, su aspecto desgarbado y su piel tiznada por el sol del campo, le hacen parecer más viejo de lo que es realmente. Su ropa es cómoda, de colores claros, que contrastan con el rictus de su boca y su mirada apagada.

Se acerca con pesadez a la ventana.

Jimmy: Vaya, parece que al sol le ha costado también levantarse hoy. El otoño llegará antes este año.- Cierra la ventana y se gira buscando algo- ¡Flock, flock! Ven aquí chico – silba-¡Flock, ven aquí te digo! ¡Marta ¿dónde está ese condenado perro?!

No recibe respuesta alguna. La casa sigue en silencio.

Jimmy: Ya ni el perro me hace caso, le ha dejado de intimidar mi voz… es muy listo, dicen que los perros son muy listos, huelen el miedo a kilómetros.- Se oyen unos golpes en la puerta- ¡Ya abro yo Marta!

Abre la puerta y entra un hombre jovial vestido de soldado.

Jimmy: ¡Ey John!

John: ¡Ey Jimmy chico! ¿Qué haces?

Jimmy: ¿Por qué me lo preguntas? Últimamente todos me lo preguntan y yo, yo…perdona,-se interrumpe al ver a su amigo aún en la puerta mirándole desconcertado- pasa, pasa por favor, siéntate. ¿Quieres un café? ¡Marta trae café ha venido John!

Los dos hombres pasan y se sientan en la salita, alrededor de una vieja mesa de madera. Por unos segundos permanecen callados.

John: Bueno Jimmy sólo pasaba para despedirme, me marcho al frente.

Jimmy: ¿Te marchas?

John: Sí, salgo esta tarde, bueno yo y los otros muchachos del pueblo. ¿Y tú? ¿No te animas? Deberías unirte,¡ se van a enterar esos canallas, van a descubrir los HOMBRES que da esta tierra!

Jimmy: ¿Yo? No, yo no puedo dejar esto, hay mucho trabajo por hacer, antes de que llegue el invierno yo tengo…

John: ¡Bah, tonterías! Antes de que se pelen los árboles estaremos de vuelta victoriosos. Venga Jimmy no lo pienses, serán sólo un par de semanas.

Jimmy: ¿No me has oído? ¡Te he dicho que tengo mucho trabajo aquí!

Los dos vuelven a callar, en un silencio incómodo, John se levanta y se dirige hacia la puerta.

John: Bueno, como te dije, sólo pasaba a despedirme, ya verás cómo antes de que Marta aparezca con ese café habremos vuelto como héroes.

Jimmy: Sí, estoy seguro…John…

John: ¿Sí Jimy?

Jimmy: Nada, aquí te estaré esperando. ¡Suerte!

John: Gracias. Te traeré a uno de esos bastardos para que tú también tengas tu parte.

Se dan un apretón de manos y John se va cerrando la puerta tras de sí.

Jimmy se acerca a la ventana nuevamente y se queda observando cómo se aleja su amigo.

Jimmy: Sí John, tráeme a uno de esos malnacidos, yo estaré aquí, esperando vuestra gloriosa vuelta. – vuelve a silbar llamando al perro, que no aparece.

Al fondo se escuchan unos pasos.

Marta: ¿Jimmy sigue ahí John contigo?-pregunta desde dentro de la cocina.

Jimmy: No, se ha ido…

Marta: Jimmy necesito que vayas a la tienda a buscar mi pedido, no sé que haces que aún no has ido… ¡Ay qué hombre!

Jimmy: Ahora voy Marta.

Jimmy se dirige hacia la puerta con paso lento, la abre y se queda en el umbral mirando la casa, su mujer vuelve a llamarle.

Marta: No tardes mucho que lo necesito. ¿Me oyes? ¿Cuándo vas a volver?

Él dirige su mirada hacia el camino y una sonrisa se dibuja en su rostro.

Jimmy: Enseguida Marta, enseguida.

Coge su chaqueta y sale cerrando la puerta con decisión.

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