NORMAL. Parte II

Biografía de Ana:

Ana no fue una niña buscada, pero sí deseada, llegó antes de lo que sus padres habían planeado y, una vez que supieron la noticia y después de rehacer sus vidas, llenó todos sus pensamientos.

Desde el principio quisieron que fuera una niña. Su madre soñaba con vestirla y educarla y su padre con tener una pequeña princesita para protegerla.

Y como llegó antes de lo esperado, tardó una semana más en venir al mundo.

¡Como lloraron sus padres al tenerla en brazos, era tan pequeña!

Los primeros días sus padres no podían separarse de su lado se pasaban horas mirándola, cuando su padre estaba en el trabajo su madre le mandaba millones de mensajes contándole todo lo que hacía y cuando llegaba se iba directo a su cuarto. Les cambiaba la cara cada vez que la miraban.

Era una niña querida, tenían centenares de fotos y vídeos de ella, cada nuevo hallazgo era una historia grandiosa para toda la familia.

Casi no lloraba, se dejaba coger por todo el mundo.

  • Es un encanto de niña- decían siempre los familiares y amigos.

Era risueña, y tranquila, quizás demasiado, miraba siempre todo, con demasiada profundidad, y se entretenía sola sin llamar demasiado la atención. Sus padres creían que era la niña más guapa y más buena del mundo.

Empezó a hablar tarde, esto obsesionó a sus padres por algún tiempo, pero en lo demás se desarrollaba con normalidad y en algunas cosas era aventajada, no costó mucho quitarle los pañales, aprendió rápido a comer sola, no se peleaba con otros niños, no le importaba compartir sus juguetes,  aunque  no se mezclaba mucho con otros niños.

  • A veces pasa con hijos únicos – les explicaban los profesores.

Ana siguió creciendo, era una niña obediente y cariñosa, era curiosa le gustaba saberlo todo y a veces le hacía demasiadas preguntas a sus padres, que se sentían muchas veces superados. Cuando llegó el momento de empezar el cole no montó ningún drama, no hubo llantos, ni pataleo, se sentía feliz y “mayor”

Aprendió bien a leer y escribir, era aplicada y responsable, seguía sin hacer muchos amigos…y solía juntarse con los niños más marginales o solitarios…los profesores la evaluaban como una niña madura para su edad, inteligente y con gran corazón.

  • ¿Cómo es ser negro?- preguntó un día Ana a un compañero de clase.
  • No sé… ¿Cómo es ser blanca?
  • No sé… mi tío dice que los negros son distintos.
  • Eso dice mi abuelo de los blancos.
  • ¿Te gustan los macarrones?
  • Sí, pero me gusta más la pizza.
  • A mí también, pero solo me dejan comerla los sábados…
  • ¿Solo un día? Yo a veces la como dos días sobre todo si me cuida mi hermana mayor, ella siempre pide pizza.
  • ¡Qué suerte! Yo no tengo hermana mayor.
  • ¿Te gustan los puzles?
  • Sí.
  • ¿Quieres que hagamos uno?
  • Vale.

Ana tenía mucha imaginación, le gustaba aprender cosas nuevas, le gustaban todos los animalillos perdidos que siempre quería llevarse a casa, era callada, observadora, dulce y amable.

En el bloque donde vivía había pocos niños, salvo los dos hermanos del 4º Juan y María de 9 y 7 años y el pobre chico del 1º con síndrome de down que tendría unos 5 ó 6… sus padres nunca superan bien su edad.

Cuando tenía 4 años les preguntó a sus padres qué le pasaba.

  • Nada cariño que es especial, hay que ser buena con él.

 A Ana le gustaba Bruno, siempre saludaba y sonreía, y no discutía con su mamá, no como los otros dos niños que estaban todo el rato peleando y gritando.

A los 6 años Ana y sus padres se mudaron a una casa más grande y más cerca del colegio. La madre de Ana comenzó a trabajar por las mañanas mientras Ana estaba en la escuela, comía en el comedor y luego iba a buscarla. Si alguna vez no podía ir, acudía su padre o sus abuelos.

A los 9 años Ana preguntó por qué no podía ir sola del colegio a casa, sus padres le dijeron que una niña no podía ir sola por la calle, que había gente mala y que a ellos les gustaba mucho ir a buscarla. Ana explicó que sabía que a veces les costaba ir, que ella ya sabía que no debía ir con extraños y que era mayor… sus padres se rieron… Ana siguió protestando… y al final llegaron al acuerdo que al día siguiente iría sola. Ana sonrió.

  • Acuérdate, no hables con desconocidos, no te entretengas con ningún animalito, vete derechita para casa- le dijo su padre al dejarla en el colegio.
  • Sí papá, no papá, sí papá, que tengas buen día papá.

Ana salió del cole feliz, que mayor se sentía , se fue todo el camino mirando a todas partes como si nunca hubiera ido por ese camino… lo que Ana no sabía era que su madre la seguía a poca distancia, sonriendo viéndola tan feliz.

Al cabo de un mes Ana se dio cuenta que su madre la seguía, a los dos meses empezó a contarle cosas extraordinarias e inventadas a ver qué decía ella… cuando la acostaban sus padres se reían pensando que Ana no lo sabía.

A los tres meses su madre no pudo ir a buscarla, se tuvo que ir con su padre al médico, pero Ana sabía ir sola a casa y nunca hablaba con extraños.

Ese día se cruzó con alguien familiar…

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